Destellos incandescentes volcados en ráfagas de aire, que te empujan, y solo tienes dos opciones: dejarte llevar o dejarte caer.
Realmente, la primera va de la mano con la segunda. Y es que flotar en el aire es solo para soñadores dispuestos a volar en pequeñas bolsas oníricas cargadas de ilusión.
Caparazón de cristal: duro, frío, pero transparente y con puntos clave para su desquebraje.
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